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Edición
Nº3
Edición Especial:
"Existir más allá del binario de género"
Edición
Nº2
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Nº1

Cuando en 2016 Dania Linker llegó a OTD Chile a realizar su práctica profesional no pensó que se convertiría en la coordinadora de uno de los proyectos de investigación más importantes sobre la comunidad trans en Chile. Tenía 24 años y estudiaba trabajo social en la Universidad Católica.

Su tesis de titulación fue hacer la encuesta con preguntas que a la comunidad trans de la organización le interesaba visibilizar. A pesar de que no tenía formación de género y no existía literatura local sobre el tema, concretizó una antigua idea de Kris Córdova, miembre del directorio de Organizando Trans Diversidades.

Dania explica que como no existía información, el estudio necesariamente tenía un carácter exploratorio, o sea, era importante rescatar lo que el colectivo estudiado quisiera comunicar. A través de un diseño participativo, que implicó la realización de dos focus group más 10 entrevistas personales.

“Lo que más resaltaba era la denuncia de discriminación en todos los espacios y que había obstáculos en cada uno de los escenarios donde se movían. El informe de la National Transgender Discrimination Survey de Estados Unidos, Injustice at Every Turn, se parecía mucho a lo que denunciaban las personas acá. También había una necesidad de mostrar que no toda la experiencia trans era negativa cuando habían redes de apoyo y relaciones importantes”, explica.

Lista la tesis y la encuesta, gracias a la gestión de la organización, en conjunto con la Fundación Iguales, fue financiada por el Global Equality Found de la Embajada de Estados Unidos en Chile.

Para la agregada cultural adjunta de Estados Unidos, Teresa Ball, apoyar este tipo de proyectos responde a los principios de su país. “Este fondo brinda apoyo a organismos de la sociedad civil y a defensores de los derechos humanos en todo el mundo para la protección de los derechos de personas LGBTI, para que puedan vivir en libertad y ejercer sus derechos sin miedo a la discriminación o al abuso”. Ball se siente orgullosa de ser parte de este proceso, especialmente porque “nadie merece vivir con miedo solo por ser quien es”.

Con un total de 30 preguntas, de las que sólo dos fueron abiertas, realizadas en su mayoría vía formulario online, se encuestaron a 315 personas trans, la mayoría de elles son personas jóvenes y con un alto nivel de alfabetización

El trabajo comenzó en octubre de 2016 y terminó en marzo de 2017. La cientista política Francesca Rosales fue la encargada de procesar la información y entregó los primeros resultados a mediados de 2017.
Terminada la etapa cuantitativa del proyecto, se dieron cuenta de la necesidad de hacer un estudio mixto que permitiera hacer un reflexión sobre ciertos datos. En total 10 personas, siete chilenas y tres migrantes, fueron entrevistadas. La antropóloga Constanza Marambio fue la encargada de su implementación.

El doctor en psicología social, Jaime Barrientos, con gran experiencia en investigación social, participó como consultor en el análisis de la información. Participó en la integración de los relatos de las personas con los datos y en la corrección del texto final.

Para Barrientos, que lleva casi 13 años estudiando a poblaciones de la diversidad sexual y de género, lo relevante de la Encuesta-T es que pudo llegar a diferentes regiones, a población joven, transmasculina y que surge de la propia comunidad trans. “Ha permitido avanzar desde la comunidad y levantar un tipo de información que no existía”.
Sobre el uso de los datos, que fueron expuestos en el Congreso en la discusión de la Ley de Identidad de Género, y en los medios de comunicación, Barrientos valora su difusión y el uso político de ellos para el avance de la comunidad. “Este trabajo es importante y necesario, es un primer paso, pero creo que la batalla va a ser un poco más larga de lo que uno quisiera”.

Lo que más valora su coordinadora es que la propia comunidad produzca su información, como una herramienta de empoderamiento. “Si el colectivo tiene la posibilidad de producir su propia información, puede ir priorizando sus necesidades”.

Lo mismo piensa Fernando, quién es parte de los encuestados. Llegó en 2016 a Chile desde Venezuela, reconoce el valor de la encuesta por su especificidad y porque realmente estaban los temas que a la comunidad le interesan. “Hay gente que no sabe lo fuerte que ha sido la vida para una persona trans y lo entienden cuando leen la Encuesta-T”.

Para Dania, los datos que más le llamaron la atención fue la discriminación solapada que sufren las personas trans, así como las cifras de intento de suicidio y la crudeza de los relatos del estudio cualitativo.

“Las personas trans tenemos cosas que decirle a la sociedad, ahora hay que seguir preguntando qué podemos mejorar. Si bien hoy lo importante es la visibilización, deberíamos avanzar hacia un enfoque de derechos”, dice Fernando. “Este estudio es como darle una cachetada a la sociedad, como decirle aquí estamos por culpa de que no abren los corazones o las conciencias”.

Dania Linker, coordinadora de Encuesta-T.
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