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Nº3
Edición Especial:
"Existir más allá del binario de género"
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Cuando una familia se enfrenta a esta situación busca ayuda tratando de comprender lo que ocurre, o bien, niega el proceso vital que su hije manifiesta. El estrés que produce no poder comprender qué ocurre con su hija o hijo, cómo y por qué se manifiesta en forma distinta a los demás, fuera de los patrones y comportamientos esperados a las normas de género, suele ser el gran problema de las madres y padres de niñes trans, ¿pero qué dicen los profesionales que conocen o han acompañado a estos niñes que expresan su identidad de género contra viento y marea, a contrapelo de sus padres y toda la sociedad?

Niñes no conforme con su género y niñez srans

La psicóloga Francisca Burgos es una de las personas que ha estudiado y ha adquirido experiencia en temas de diversidad de género y transgeneridad. Comenzó como voluntaria y luego se incorporó al equipo de profesionales de OTD Chile, donde armaron un modelo de atención específico para acompañamiento de personas trans, después de eso, continuó trabajando con la diversidad sexual y de género con diversas instituciones.

Con un magíster en sexualidad y afectividad, hace poco terminó una investigación sobre niñes trans, patrocinada por Aprofa. Realizó una tesis sobre niñes de género no conforme y los 3 principales enfoques que existen actualmente para abordarlos. Francisca afirma que la formación de la identidad de una persona es un asunto en permanente investigación para la academia, aunque estos enfoques dan luces de cómo se ha ido explorando el tema.

El primero, a cargo de la investigadora estadounidense Kristina Olson, se conoce como “enfoque afirmativo” y considera que el género es constitutivo en la formación de la identidad y que se manifiesta en varias posibilidades, entre ellas ser trans. El segundo es el “enfoque holandés” que considera que la identidad de género, siendo parte del desarrollo de la identidad, se consolida en la adolescencia, con el desarrollo de otras dimensiones de la sexualidad, ya que en la infancia sólo se muestran características particulares del otro género, que no necesariamente perduran en el tiempo. Y en tercer lugar, está el más antiguo, conocido como “reparativo conversivo”, que sugiere que el género se debe alinear el sexo biológico; postura fuertemente criticada hoy, porque despoja al género de su carácter cultural y diverso y ha demostrado generar altos niveles de estrés y daño a la salud mental.
Hasta ahora, cada investigador que se quiere acercar al tema transgénero toma una de estas posturas. En Chile, se suele usar el enfoque afirmativo, aunque Francisca es cauta y prefiere hablar de niñes de género no conforme, más que sólo de niñes trans, que son un porcentaje menor.

“Este enfoque lo que sugiere es que si estás con un niño de género no conforme, si tiene expresiones asignadas al género contrarias a su sexo, déjalo ser, pero no lo presiones a que transite a menos que sea muy necesario. Hay investigaciones que tienen algunos predictores para definir qué niño sería trans, por lo tanto se puede alentar la transición, pero aún así no puedes asegurar que eso se mantenga toda la vida”, dice.

La psicóloga afirma que en Chile se suele ser víctima del binario de género, por lo que cada niñe que quiere transgredir los roles de género tradicionales se suele calificar como trans. “Creo que la mayoría de los adultos, si nos dejaran ser, no estaríamos en los binarios de género de hombre o mujer”, explica Francisca.

Es así como les niñes trans son víctimas de no poder ser reconocides como verdaderamente se sienten. “Existen estudios que demuestran que la población trans es más vulnerable en comparación a sus pares LGBI y tienen más índices de depresión, ansiedad e intentos suicidas. Vivir una vida donde tienes que estar escondido, donde recibes el mensaje de que no eres válido, no existes y al no ser reconocido, creces con esta sensación de que hay algo malo contigo”. En contraste, cuando a une niñe sí se le permite transitar, nos encontramos con un niño tímido que transiciona a una niña alegre, por ejemplo. “Esa persona fue la que siempre estuvo, sólo que vivía reprimida, triste y escondida”, dice Francisca.

Para su colega, Fidel Lajara, quién también comenzó su trabajo como psicólogo atendiendo a personas trans, el profesional debe avanzar hacia una escucha activa, más que hacia un diagnóstico.

El psicólogo afirma que lo primero que hay que considerar es que el niño es un ser humano y tener la visión de identificar cuándo los grupos conservadores hablan de inclusión para segregar. “Lo que tenemos que tener los adultos, frente a cualquier experiencia, es cautela porque siempre buscamos la clasificación”, afirma. “Queremos proyectar en ellos porque finalmente a nosotros, por ser parte de esta sociedad binaria, se nos produce esta angustia de no saber dónde estamos parados”.

Sobre las necesidades de une niñe que tiene un devenir trans, Fidel afirma que no se pueden establecer generalidades, porque al igual que en les adultes, no hay sólo una experiencia trans. Pero es enfático que en la negación de su identidad hay violencia, por lo tanto es necesario positivizar la experiencia.

Los mayores problemas de les niñes y adolescentes trans se centran en la salud mental al no ser reconocides en sus espacios de socialización. “Si hay algo que genera problemas de salud mental es cuando se corta el lazo social, cuando se genera el aislamiento, y claro que las personas trans están vulnerables a verse aisladas”, afirma el profesional.

Fidel explica que lo más importante para socializar la identidad de género de une niñe o adolescente trans es escuchar. “Quienes hacemos acompañamientos terapéuticos tenemos el deber ético de escuchar y no poner clasificaciones. Ver qué significa para esta persona esta experiencia subjetiva”.
En el Colegio

Aparte de sus familias, les niñes tienen su primer acercamiento a las relaciones sociales en establecimientos de cuidado o educacionales. Por lo tanto, será ahí donde se den las primeras luces de una identidad de género trans, como es el caso de una niña que asiste a una escuela libre en la comuna de Ñuñoa. Ella llevó a que las profesoras Karimma Salah y Daniela Quezada se enfrentaran por primera vez al tema.
Un espacio especial que crearon cansadas del sistema tradicional, hace tres años. La escuela Colibrí tiene 20 niñes, entre 5 y 12 años, quienes van medio día a estudiar, se visten como quieren, hablan de actualidad y expresan libremente su opinión.

Las profesoras sabían de la existencia de personas trans, pero nunca les había tocado trabajar directamente el tema. Sin embargo, fue fácil de tratar porque la familia de la niña dió su apoyo y se abrió a la conversación.

Consultadas sobre cómo lo abordaron, Karimma es categórica: “si eres cerrado de mente es súper difícil. Esto es tan simple como educarse, hay que ponerse en el lugar del otro”.
Los padres de la niña se lo comunicaron a los demás apoderados tras aparecer en un reportaje de televisión. Unos les felicitaron, otros guardaron silencio, algunos se acercaron a las profesoras con dudas de cómo tratar el tema con sus hijes.

“Nos pusimos en todos los casos y decidimos que si alguna de las familias nos venía a reclamar, le íbamos a tener que pedir que buscaran otro espacio, porque este es un espacio respetuoso”, afirma Karimma, pero eso no pasó. “Fue una grata sorpresa, finalmente las familias están en nuestra sintonía”, dice Daniela.
Lo único que cambió fue la vida de la niña. “Era otro ser humano el que tú ves ahora. Fue difícil, ella estaba viviendo un proceso interno, emocional, súper complejo. Antes tenía mal genio, poca tolerancia”, explica Daniela. Sin embargo, una vez que se pudo expresar, su vida fluyó. “Nunca había visto un cambio así. No es que tú estés sonriendo, es una felicidad, una plenitud: es otra persona”, dice Karimma.

Ambas están convencidas que el sistema educacional es el que tiene que cambiar y adaptarse a las particularidades de cada niñe. “Si les dificulta vivir con una persona trans, que se eduquen, que conozcan e investiguen”, sugiere Daniela, mientras Karimma invita a escuchar a quienes viven y saben del tema. “Si nos unimos y creamos espacios, vamos a ser cada vez más, hay que enseñar con el ejemplo”.

La circular de educación

El 27 de abril de 2017 se lanzó la Circular del Ministerio de Educación Nº0768 sobre los “Derechos de niñas, niños y estudiantes trans en el ámbito de la educación”. Esta exige el respeto del nombre social de niñes y adolescentes trans, junto el uso de uniforme y servicios higiénicos de acuerdo a su sentimiento de género. Reconoce y respeta como parte de la dignidad de les estudiantes el desarrollo de su identidad y expresión de género y la comprende como un proceso dinámico, personal y que debe ser apoyado y protegido en los espacios educativos.

El documento fue el resultado de un trabajo de un año y medio que se gestó en la Unidad Inclusión y Participación Ciudadana del ministerio, a cargo del arquitecto y activista de la diversidad sexual, Andrés Soffia, quien formó parte del gabinete de la ex ministra Adriana Delpiano. El resultado fue un texto único que, sin la existencia de una Ley de Identidad de Género, hace un reconocimiento institucional a les menores de 18 años con identidad trans.

Andrés tiene viva la historia de la circular que se construyó a pulso por un equipo de 10 personas, en conjunto con organizaciones sociales. “En la unidad estábamos súper comprometidos con el tema, dijimos presentemos una propuesta a la Ministra y veamos de qué manera, en conjunto con la sociedad civil, podemos armar un plan de diversidad sexual en los establecimientos educacionales”.

Aceptada la idea, crearon la circular y un documento con las orientaciones para la inclusión de personas LGTBI en los colegios. Para esto se aliaron con UNESCO Santiago y otras organizaciones de la diversidad sexual, entre ellas OTD Chile, a través de una participación vinculante. Además, se hizo un focus group con estudiantes trans de entre 5 y 17 años, con el que produjeron el informe Diálogos por la diversidad. “Detectamos cuáles eran las principales medidas, normativas y obligaciones que debían quedar en la circular desde la opinión de los niños y niñas”, explica Andrés.

Después de casi 6 meses lograron enviar la circular a todos los colegios de Chile. “Se envió un mensaje técnico y político a todas las autoridades regionales para que se hicieran cargo de la implementación y seguimiento de esta circular”, afirma. “Empezaron a llegar muchas preguntas, siempre a favor, nunca nos llegó una crítica desde una escuela”. Sin embargo, Andrés comenta sobre la desinformación al interior del Ministerio: “faltan capacidades, conocimiento o reflexión teórica sobre el tema”.

Andrés se siente orgulloso de la circular y está convencido de que las normas siempre tienen que adelantarse a la realidad. “Es una de las políticas de diversidad más avanzadas a nivel internacional en el sistema educativo. No existen referencias similares en el mundo con cuestiones tan concretas”, dice, “fue un reconocimiento a la identidad de género”.

Recalca lo fundamental que fue la participación de les niñes en este trabajo. “El rol del Ministerio no es resguardar la identidad de género de los niños, es resguardar el derecho a la educación, lo que implica poder estudiar en un espacio seguro, con igualdad de trato, sin discriminación”.

Si la circular no se respeta, las familias afectadas pueden poner una denuncia en la Superintendencia de Educación.

Sin Ley, sin reconocimiento

¿Por qué es importante tener una ley que incluya a les niñes? Según el psicólogo Fidel Lajara es importante incluirles para que puedan ser acompañades. “Nosotros, los adultos, somos responsables de acompañar a les niñes en relación a sus necesidades singulares. Si no reconocemos la singularidad del caso a caso estamos perdidos, con una ley damos la posibilidad a los niños de poder acceder a un derecho”.

“Cuando grupos conservadores hacen la caricaturización y la clasificación, lo que hacen es negar derechos y acceso, por lo tanto, denegar protección”, afirma que es justamente lo que se podría cambiar con una ley. “Se les niegan derechos a todas las personas que no responden a un cánon de normalidad específico, que es la figura antropológica del ser humano, occidental, patriarcal y que responde a una figura que excluye a todas las demás”.

Argumento que apoya la psicóloga Francisca Burgos. “Crecer con ese constante temor, amenaza, de que en cualquier momento te pueden decir algo, te puedan discriminar, creo que es terrible, el estado se tiene que hacer cargo”. Francisca cree en la necesidad de desarmar el binarismo género. “Se debería hablar de infancia de género no conforme. Esto no tiene que ver con ser o no trans, tiene que ver con que el mundo está hecho para dos tipos de personas, habiendo mucha gente, la mayoría de hecho, que no está ni aquí, ni allá”, afirma.

Francisca Burgos, psicóloga con experiencia en niñes y adolescentes trans.
El psicólogo Fidel Lajara
Alumnes del colegio Colibrí
Karimma Salah y Daniela Quezada, creadoras de la escuela Colibrí.
Andrés Soffia, quien fuera Encargado de la Unidad de Inclusión y Participación Ciudadana del Ministerio de Educación e impulsor de la Circular.
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